Conflicto Estudiantil
El conflicto estudiantil, un problema o una comedia El conflicto entre los estudiantes y el gobierno que ya abarca más de 4 meses, se nos presenta como una situación por decirlo menos “inverosímil” en donde uno como simple espectador no ve o no siente la razón acerca del como el estado, personas mayores que nosotros, los cuales pensamos y elegimos por supuestos eruditos en algunas materias; personas capacitadas para alguna labor social teniendo que ver con compromisos, con materias puntuales, con soluciones, no sean capaces de lograr un quórum con jóvenes cuyo único interés es solamente tener un derecho humano e innegable como lo es la educación en un país que supuestamente está en vías de desarrollo, como lo es Chile. Esta palabra tan pequeña abarca todo lo que hacemos en nuestra vida desde que saludamos correctamente a una persona hasta que damos una prueba de conocimiento, esto a mi juicio y a manera de metáfora. Educación es todo lo que nos rodea.
Es inconcebible que frente a un tema tan importante como el ya mencionado no se logré llegar a un acuerdo justo, aunque esta quizás no sea la palabra indicada, ya que este conflicto no se trata de justicia sino que algo que se le debe otorgar a mi parecer como derecho de cada persona, como se nota que ni las propias autoridades han tenido una buena educación, porque entre tantos dimes y diretes forman un disparate que finalmente ellos y nosotros como meros espectadores no entendemos.
Personalmente me siento muchas veces dentro de un salón, en el cual obviamente soy el público, en donde no se si reír o llorar, y prefiero tal vez reír porque se me viene a la mente ilógicamente el programa de televisión “los improvisadores”, puesto que esta trama es mas vista como una comedia que como un problema real que se supone nos compete a todos los ciudadanos por igual.
Las palabras anteriores son las más simples que encontré para definir este gran conflicto que a la larga no se le ha podido encontrar una solución acorde, puesto que ninguna de las dos partes está dispuesta a ceder, y también que frente a este tema siento que ya no hay nada más que decir, sino de definir los puntos ya mencionados, sentarse a la mesa, conversar como adultos, dejando las posturas políticas de lado, ya que esto nos servirá a la larga tanto a pobres, a la ninguneada clase media y a los ricos.

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