Conflicto estudiantil
Tras seis meses de conflicto estudiantil, de tomas, marchas y movilizaciones aún no se ha llegado a un acuerdo claro. Las partes no ceden en ningún punto de las peticiones estudiantiles. El gobierno ha presentado una postura completamente negativa y rígida frente a la propuesta de educación gratuita y de calidad para todos; insisten en que los pobres no deben pagar la educación de los ricos, los estudiantes creen en la igualdad.
Se ha dicho en varias ocasiones que el movimiento ha perdido fuerza; sin embargo, cada marcha es más exitosa y masiva que la anterior, y los que asisten ya no son tan sólo estudiantes, sino que familias completas que demuestran su descontento de una sociedad pasada a llevar.
El movimiento ha tomado un énfasis no sólo estudiantil. El pueblo chileno está despertando y demostrando su descontento con el sistema educativo, constantes alzas en niveles de delincuencia, discriminación y abusos a la clase media. La corriente, constituida por estudiantes universitarios principalmente, está haciendo historia. Estamos de acuerdo con la cara más visible del conflicto, Camila Vallejos, que el movimiento no debe politizarse, ya que, éste no es de ninguna índole ni partido político es netamente social.
Este movimiento es la continuación de la denominada "revolución pingüina", del año 2.006, cuando el gobierno de Bachelet no asumió con seriedad este problema social. Los estudiantes tienen una postura bastante intransigente y si el gobierno no da una solución concreta a las peticiones, el movimiento tomará más fuerza, favoreciendo así a las generaciones futuras.
Karla Zúñiga-Géneros periodísticos.
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